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sábado, 16 de mayo de 2020

138. Besos de cine (2).

Desde que el cine es cine los besos han constituido parte esencial de muchas de sus historias.
Hay muy buenas películas sin besos, ciertamente, pero si algo ha tenido tirón popular han sido las historias de chico conoce chica y, después de dificultades más o menos tristes o más o menos divertidas, que estos sellasen su amor, frote de lenguas mediante.
Ya vimos en el post anterior algunas películas memorables en las que se podía disfrutar de besos antológicos, realmente grabados en la memoria colectiva. Continuo aquí con una muestra más de ese fervor por el besuqueo, ya sea como muestra de pasión, de amor o (y muy habitualmente) de simple seducción.
Rodolfo Valentino despertó pasiones entre gran número de admiradoras. Muchas soñaron con sus besos y se sintieron "viudas" inconsolables cuando el actor murió.
Igualmente, la gran estrella (cuando eso si tenia significado) Greta Garbo causó estragos entre admiradores y devotos.
En la foto superior, junto al galán John Gilbert, con expresión entre displicente y perezosa, un no pero sí, o haber si te animas que ya estás tardando.
Más  dispuesta y entregada a la fusión en los brazos de John Barrymore.
Y, como no podía ser menos en una sueca de pro, anticipando la amplitud de posibilidades y registros de estos tiempos en "La reina Cristina de Suecia" que, a fin de cuentas, como dicen muchos, si da gustito, todo vale.
Cary Grant, prototipo de caballero galante donde los haya, corteja con claras intenciones besuconeriles a Katherine Hepburn, dama, por cierto, inteligente y sagaz.
Gilda, causó un gran impacto en su momento, no solo por su bailes sinuosos, su guante o su bofetón  si no también por sus besos.
En la foto superior, Glenn Ford, deja muestra de su deseo a una rendida Rita Hayworth.
Burt Lancaster y Ava Gardner, ambos de armas tomar, a punto de consumar el encuentro labial y dar rienda suelta a su pasión en Forajidos.
Kim Novak, se arrastra por los suelos y arranca la camisa de su amado, incapaz de resistirse a los encantos de un joven William Holden en Picnic.

De nuevo la  Novak, en esta ocasión con James Stewart, en una sesión de profundo Vértigo, aunque algo más comedida que en el tórrido Picnic.

Marcello Mastroianni, dejó el pabellón italiano bien altodemostró a propios y a extraños que Roma es mucho más que monumentos....de piedra, en La dolce vita.
Los amantes de Love Story, sellan su amor. Un poco pavisosos, pero hijos de su tiempo, de florecitas, hippies y demás alegrías light.
Con mucho más glamour y estilo, Meryl Streep y Robert Redford, despiden amorosamente el año en Memorias de África.
Pero si en esa película se nos transportaba a un continente africano colonial y en algunos puntos idealizado -en cierto modo a un mundo ya inexistente- nada como la ciencia ficción para explorar posibilidades diversas a la hora de frotar labios o blandir lenguas.
En El planeta de los simios pudimos descubrir, con asombro y cierta oculta envidia, los placeres de confraternizar con monas inteligentes (¡oh, milagro!) aunque, claro, uno tiene que ser tan aguerrido y tan abierto de mente como Charlton Heston (en esa película, claro).

Y ya puestos a experiencias de otro nivel, nada como un entrañable ET para iniciarse en las tareas afectivas.
Por cierto, el extraterrestre amable aprendió a besar mirando en la tele "El hombre tranquilo".
Hagan ustedes lo propio, que nunca está de más ser expertos en algo.
Blade runner también contribuyó a la amplitud de acción a la hora de compartir saliva.
¿Por qué habría que renunciar el gallardo Harrison Ford a tener relaciones con una replicante, especialmente si era tan bella como Sean Young?

Para la literatura y el cine el tiempo hace muchos siglos que es relativo.
Drácula revivió y cruzó océanos de tiempo con tal de volver a besar a Mina.

Claro que ojito con quien te besa, porque si el hacerlo con un vampiro tiene riesgo, con un hermano mafioso ni te cuento. En El Padrino II pudimos ver que las variaciones del beso de Judas terminan en esos casos de forma muy letal.
Pero volvamos a los besos de amor que, aunque a veces empalagan, en general suelen tener más glamour.
Las tensiones laborales y el compartir experiencias chungas parece que revitaliza mucho la atracción sexual.
Así les debió pasar a los ínclitos investigadores del FBI que, después de compartir casos de lo más macabros, sucumbieron a la tentación.
El beso de Fox MulderDana Scully en Expedientes X fue esperado y aplaudido por la inmensa mayoría de seguidores.
En la misma línea, series tan emblemáticas como Star Trek, han dejado muestra de que las soledades siderales estimulan el intercambio de fluidos.
El Capitán James Tiberius Kirk nunca desatendió las buenas relaciones inter-galácticas y dejó cumplida muestra de su rapidez de acción.



Mi admirado  Capitán Kirk,  ciertamente buen capitán, pero todavía mejor Don Juan, luchaba en uno de los capítulos de la inmortal serie por resistirse a los encantos de la Teniente Uhura......pero estos eran muchos y cayó en la tentación, a pesar del inenarrable cardado de la dama.
En versiones más recientes la Teniente Uhura ha preferido los besos cerebrales y menos pasionales del vulcaniano Mr. Spock (aunque agüitas mansas suelen ser de cuidado cuando se desmelenan, así que ojo, que la teniente igual gana con las pasiones contenidas).

Hablando se sagas galácticas es imposible no hacer referencia a La guerra de las Galaxias.
La princesa Leia confraternizando con el peludo Chewbacca.
Aunque nada como un bribón como Han Solo.


Para otra entrada, los besos alternativos.
Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
Su exposición en este blog pretende ser un homenaje y una contribución a la difusión de obras dignas de reconocimiento cultural, sin ninguna merma a los derechos que correspondan a sus legítimos propietarios.
En ningún caso hay en este blog interés económico directo ni indirecto.

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